Tio Manuel, Tío Manuel,
Desde que tengo uso de razón siempre has estado en mi vida. Desde mi primera bicicleta hasta mi primer carro que tú me construiste, siempre me cuidaste. Estuviste presente en mi graduación de universidad, en mi boda, en los bautizos de mis hijos y en las reuniones de mi familia. Siempre jalaste conmigo.
Disfruté aprender de ti y absorbí tus consejos sobre cómo hacer negocios en bienes raíces. Me motivaste a entrarle sin mirar para atrás. No alcanzaste a usar la tele grandota que compramos en Costco, pero sé que en el Cielo con Dios tienes la tele más grande del universo.
"Portate bien" y si no, invítame. Te extraño.
Tu sobrino y fan #1
René